mercredi 31 décembre 2008

Es apremiante reconocer los espacios de encuentro que nos quiten de ser una multitud masificada mirando aisladamente la televisión. Lo paradójico es que a través de esa pantalla parecemos estar conectados con el mundo entero, cuando nos arranca la posibilidad de convivir humanamente, y lo que es tan grave como esto nos predispone a la abulia.