Hoy, en el semisueño de la tarde:
este dolor terminará por hacerme estallar la
cabeza. Y justamente en las sienes. Al imaginarme esto, lo que realmente vi fue
una herida de bala; sólo que en torno del agujero los bordes estaban abiertos
hacia afuera, con cantos afilados, como cuando se rompe violentamente una lata.