Como en el mes más sombrío, como en los tiempos oscuros, cuando falta el sol y no hay luz, sin Gilgamesh no habrá luz, sin él no habrá luz.
Si te dijera, amigo, la ley del mundo subterráneo, que yo conozco, vería cómo te pones a llorar:
Cuantos has querido, cuantos alegraban tu corazón, cuantos has acariciado, como viejos ropajes están ahora roídos por los gusanos, están ahora cubiertos de polvo. Todo ha caído en el polvo.
Aquél que la muerte alcanzó, aquél que cayó en la batalla, cuyo cuerpo quedó abandonado en el llano, aquél cuyo espíritu ya rinde culto, ¿lo has visto?.
Sus espíritus ya no tienen descanso en el mundo subterráneo.