lundi 2 février 2009

Al terminar de dialogar con la mujer, me quedé mirando su casa, una de las ventanas en particular (la que creí era su cuarto), observé el jardín, y por más de media hora quedé abrazada a la reja como una enferma mental. No podía concebir la idea de que usted esté dentro de esa casa, a unos metros míos, y yo no pueda verle, no pueda escucharme o conocerme.