lundi 2 février 2009

Me acabo de levantar, pronto serán las cinco de la madrugada; trato de no hacer ruido (como siempre), voy a la cocina y me hago una taza de té, mientras intento recordar fragmentos de mis semisueños, esos que se me presentan intemporales, mezclados con recuerdos de la infancia.
Nunca tuve buena memoria, siempre padecí esa desventaja; pero tal vez sea una forma de recordar únicamente lo que debe ser, quizá lo más grande que nos ha sucedido en la vida, lo que tiene algún significado profundo, lo que ha sido decisivo -para bien y para mal- en este complejo, contradictorio e inexplicable viaje. (Por eso mi cultura es tan irregular, colmada de enormes agujeros, como constituída por restos de bellísimos templos de los que quedan pedazos entre la basura y las plantas salvajes).