lundi 2 février 2009

Poco a poco, las cosas más cercanas se dibujaban con menos claridad. Al hospital de enfrente, cuya vista había deplorado a menudo, ya no lo distinguía; y, de no haber sabido que vivía en una calle calma aunque completamente urbanizada, hubiera creído que su ventana daba a un desierto en el cual el cielo y la tierra, igualmente grises, se fundían.