dimanche 22 mars 2009

Hoja en blanco, expectante, necesitada de letras que rompan la monotonía. Las ideas se esfuman, viajan a otras hojas, a otros teclados. Ni siquiera una bocanada de humo en los pulmones es capaz de hacer que las neuronas literarias despierten. Tan sólo se estremecen. Letras sin sentido comienzan a nacer. Palabras, líneas, párrafos. Sin sentido. Sin nudo no hay desenlace. Sin desenlace no hay final que merezca la pena. Final abierto o final cerrado, es igual.