samedi 21 janvier 2012

Dentro de ella se esconde otra, que es como ella, pero no es; y en esa otra se oculta otra, que esconde otra a su vez. Una se ve, la otra se adivina, la otra ya fue, la otra será, y todas son de mentira y todas son de verdad. Ella es la que se mira al espejo y la que en el espejo se ve. Es lo que dice su boca y lo que ocultan sus ojos también. Son muchas y distintas mujeres viviendo en una mujer no más.
Uno no puede querer a una sin querer a las demás. Ella es como una Matryshka. Ella es como una muñeca rusa. Ella es como una muñeca. Y aunque nadie sabe quién es ella, ni lo que ellos para ella son, todos  cuentan la feria según como les fue en el frontón. Que si la oruga o la mariposa, que si la reina del ajedrez, que si el infierno o el paraíso, que si el agua o si la sed. Cuántos quisieran verla entregada,
como la playa en la bajamar, con sus secretos a la intemperie y sus arenas por hollar.

A mí me basta con ser para ella la misma cosa que siempre fui: el viejo osito de felpa que abraza para dormir.
Ella es como una Matryshka. Ella es como una muñeca rusa. Ella es como una muñeca. Ella.