Dentro de ella se esconde otra, que es como ella, pero no es; y en esa otra
se oculta otra, que esconde otra a su vez. Una se ve, la otra se adivina,
la otra ya fue, la otra será, y todas son de mentira y todas son de verdad.
Ella es la que se mira al espejo y la que en el espejo se ve. Es lo que
dice su boca y lo que ocultan sus ojos también. Son muchas y
distintas mujeres viviendo en una mujer no más.
Uno no puede querer a una
sin querer a las demás. Ella es como una Matryshka. Ella es como
una muñeca rusa. Ella es como una muñeca. Y aunque nadie sabe quién es ella, ni lo que
ellos para ella son, todos cuentan la feria según como les fue en el
frontón. Que si la oruga o la mariposa, que si la reina del ajedrez, que si
el infierno o el paraíso, que si el agua o si la sed. Cuántos quisieran
verla entregada,
como la playa en la bajamar, con sus secretos a
la intemperie y sus arenas por hollar.
A mí me basta con ser para ella la
misma cosa que siempre fui: el viejo osito de felpa que abraza
para dormir.
Ella es como una Matryshka. Ella es como una muñeca rusa. Ella es como una muñeca. Ella.