
Lo inefable de que tanto se habla
no es más que una coartada. O una señal de
pereza.
Siempre pude decirse todo, el lenguaje lo contiene todo. Se puede
expresar el amor más insensato, la más terrible crueldad. Se puede nombrar el
mal, su sabor de adormidera, sus dichas deletéreas. Se puede expresar a Dios, lo
que no es poco. Se puede expresar la rosa y el rocío, el lapso de la mañana. Se
puede expresar la ternura, el océano tutelar de la bondad. Se puede expresar el
porvenir, los poetas se aventuran en él con los ojos cerrados.