lundi 30 avril 2012

No me quiero, y me quiero querer. Es desesperante. No es suficiente que me quieras, pero no vale poco. No vale poco.
Desesperanzada estoy, minusválida.
Lo hago por inercia, respiro.
Te creo.
Y otra vez vuelve, en realidad nunca se fue, y ¿sabés?, siempre lo supe.
Tengo bronca, y es conmigo, pero no puedo contarlo, de paso puedo preguntarte ¿qué hacen los demás?, ¿podés contestarme eso?, ¿qué saben hacer los demás?. Que abran sus cabezas los demás, que miren para abajo, que miren para adentro, que aprendan a mirar.
Eufórica, irritable, agotada, completa y profundamente agotada.
Estoy muy confundida, ¿qué es eso?, ¿de quién es esa sombra?, ¿por qué dura tanto tiempo en esta habitación?. Creí que ya se habrían ido todos, pero no. Evidentemente no estamos solos.
Qué ambiente hostil. Acá no puedo, no puedo creer, no puedo creer en ninguno de ellos, no puedo creer en vos.
Estoy inquieta, tengo muchas preguntas para hacerte. Perdoname por eso.
Llevame.
Voy dormida. No puedo escucharte. No sé qué estés diciendo, quiero dormir. Quiero que duermas.
Quiero cerrar los ojos y dormir, y que me lleves.
No sé qué camino tomar, necesito que me tomes de la mano y me lleves. Confío.