La formación de la identidad es un proceso que comienza a
configurarse a partir de ciertas condiciones propias de la persona, presentes
desde el momento de su nacimiento, junto a ciertos hechos y experiencias
básicas. A partir de lo anterior, la identidad se forma otorgándonos una imagen
compleja sobre nosotros mismos, la que nos permite actuar en forma coherente
según lo que pensamos.
