λιθίον: μελαγχολια

jeudi 26 juillet 2012


à 2:00:00 AM
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Es horrible tener que llevarme conmigo a todos lados.

Sueño con buzones.



Si me preguntáis en dónde he estado, debo decir “sucede”. Debo de hablar del suelo que oscurecen las piedras, del rí­o que durando se destruye: no sé sino las cosas que los pájaros pierden, el mar dejado atrás, o mi hermana llorando.
Si me preguntáis de dónde vengo, tengo que conversar con cosas rotas, con utensilios demasiado amargos, con grandes bestias a menudo podridas y con mi acongojado corazón. No son recuerdos los que se han cruzado ni es la paloma amarillenta que duerme en el olvido, sino caras con lágrimas, dedos en la garganta, y lo que se desploma de las hojas: la oscuridad de un dí­a transcurrido, de un dí­a alimentado con nuestra triste sangre. He aquí­ violetas, golondrinas, todo cuanto nos gusta y aparece en las dulces tarjetas de larga cola por donde se pasean el tiempo y la dulzura. Pero no penetremos más allá de esos dientes, no mordamos las cáscaras que el silencio acumula, porque no sé qué contestar: hay tantos muertos, y tantos malecones que el sol rojo partí­a, y tantas cabezas que golpean los buques, y tantas manos que han encerrado besos, y tantas cosas que quiero olvidar.

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo
el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar,
y un tiempo para cosechar; un tiempo para matar, y un tiempo para sanar; un
tiempo para destruir, y un tiempo para construir; un tiempo para llorar, y un
tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de
gusto; un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo
para abrazarse, y un tiempo para despedirse; un tiempo para intentar, y un
tiempo para desistir; un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar; un
tiempo para rasgar, y un tiempo para coser; un tiempo para callar, y un tiempo
para hablar; un tiempo para amar, y un tiempo para odiar; un tiempo para la
guerra, y un tiempo para la paz.


"Quien no tiene alas no debe tenderse sobre abismos"

listen to the beat beat beat
of the song song
buzzin in my head head
like a bum dum

Miraba por la ventanilla, mientras el tren corría hacia Buenos Aires. Pasamos cerca de un rancho; una mujer, debajo del alero, miró el tren. Se me ocurrió un pensamiento estúpido: "A esta mujer la veo por primera y última vez. No la volveré a ver en mi vida." Mi pensamiento flotaba como un corcho en un río desconocido. Siguió por un momento flotando cerca de esa mujer bajo el alero. ¿Qué me importaba esa mujer? Pero no podía dejar de pensar que había existido un instante para mí y que nunca más volvería a existir; desde mi punto de vista era como si ya se hubiera muerto: un pequeño retraso del tren, un llamado desde el interior del rancho, y esa mujer no habría existido nunca en mi vida.

El hermoso consuelo de encontrar el mundo en un alma, de abrazar a mi especie en una criatura amiga.

I'm walking out in a force ten gale.
Birds thrown around, bullets for hail.
Yesterday's headlines blown by the wind.
Your voice is rapping on my window sill...
The roof is pulling off by it's fingernails.



"Si te dijera, amigo, la ley del mundo subterráneo, que yo conozco, vería cómo te pones a llorar"


"Bajemos a este mundo ciego -dijo el poeta, con cara mortecina- entraré primero, tú lo harás segundo". Yo, que vi su palidez, respondí: "si bajar, a ti te espanta, ¿quién a mi dudar, infundirá mi calma?". "Es la angustia de la gente que aquí mora, y es la piedad la que me embarga, vamos, el trecho es largo y acuciante".

Dijo el cuervo: NUNCA MÁS

Como los famas son muy descuidados, los cronopios esperaron circunstancias favorables y cargaron muchísimas mangueras en un camión. Cuando encontraban una niña, cortaban un pedazo de manguera azul y se la obsequiaban para que pudiese saltar a la manguera. Así en todas las esquinas se vieron nacer bellísimas burbujas azules transparentes, con una niña adentro que parecía una ardilla en su jaula. Los padres de la niña aspiraban a quitarle la manguera para regar el jardín, pero se supo que los astutos cronopios las habían pinchado de modo que el agua se hacía pedazos en ellas y no servía para nada. Al final los padres se cansaban y la niña iba a la esquina y saltaba y saltaba.Con las mangueras amarillas los cronopios adornaron diversos monumentos, y con las mangueras verdes tendieron trampas al modo africano en pleno rosedal, para ver cómo las esperanzas caían una a una. Alrededor de las esperanzas caídas los cronopios bailaban tregua y bailaban catala, y las esperanzas les reprochaban su acción diciendo así:¡Crueles cronopios cruentos!. ¡Crueles!

Un koán búdico dijo lo que sigue: 'El maestro mantiene la cabeza del discípulo bajo el agua, mucho tiempo, mucho; poco a poco las burbujas se espacian; en el último momento, el maestro saca al discípulo, lo reanima: cuando hayas deseado la verdad como has deseado el aire, entonces sabrás lo que es.'

(Nunca soporté los relojes de aguja, los relojes reales, los monótonos y aburridos relojes de aguja, los peores)
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes.
No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños
del reloj.




























Esta tarde, mientras estaba acostada en la cama, alguien hizo girar rápidamente una llave en la cerradura; durante un instante tuve cerraduras por todo el cuerpo, como en un baile de disfraz; aquí y allá, con breves intervalos, abrían o cerraban una de las cerraduras.


Siempre es conmovedor el ocaso
por indigente o charro que sea,
pero más conmovedor todavía
es aquel brillo desesperado y final
que herrumbra la llanura
cuando el sol último se ha hundido.
Nos duele sostener esa luz tirante y distinta,
esa alucinación que impone al espacio
el unánime miedo de la sombra
y que cesa de golpe
cuando notamos su falsía,
como cesan los sueños
cuando sabemos que soñamos.



La plupart vit et meurt sans soupçonner l'histoire
Du globe, sa misère en l'éternelle gloire,
Sa future agonie au soleil moribond.

Vertiges d'univers, cieux à jamais en fête!
Rien, ils n'auront rien su. Combien même s'en vont
Sans avoir seulement visité leur planète.


Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.

Persona quiere decir máscara y cada uno de nosotros tiene muchas.
¿Hay realmente una verdadera que pueda expresar la compleja, ambigua y contradictoria condición humana?.
Siempre es terrible ver a un hombre que se cree absoluta y seguramente solo, pues hay en él algo trágico, quizás hasta sagrado y, a la vez, horrendo y vergonzoso.


¿Sabés de que se trata esta historia que estoy por comenzar a escribir? De vos no.

¿Hay más libertad acaso, para hacer una sonata que un puente? El ingeniero debe respetar ciertas leyes (resistencia de materiales, gravedad, composición de fuerzas). El músico se enfrenta con las leyes de la armonía. Ambos trabajan con un material objetivo y preexistente: hierros y notas. Ambos tienen que construir. La construcción, en los dos casos tiene que cumplir con ciertos requisitos: máximo resultado con mínimo de elementos (¿estilo?), equilibrio, proporción de las partes: ¿no será que la belleza, en ambos casos, es el resultado inevitable de estos requisitos?.
Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.
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